El hombre hace un movimiento violento. La silla, con el respaldo roto, se inclina hacia adelante. El hombre aprieta el puño. Quizás, acaba de dar un puñetazo sobre la mesa. En su cara, la tensión, la angustia y la desesperación que lo ha llevado a correr la cortina y mirar hacia afuera a los obreros entrando a la fábrica, lejana y esfumada.No hay comida en la mesa, sólo unas herramientas, como si se esperara el milagro de usarlas. Un cajón medio abierto parece indicar que no hay nada para guardar. Y la mirada llena de angustia y desesperanza de la madre, con el rostro consumido, que intenta amamantar al hijo con los pechos enflaquecidos y sin leche.

La contradicción de la industrialización y la pobreza; del discurso político y la realidad social; el drama de la miseria, la angustia y la desesperación de los desempleados, todo está en el cuadro.

El pintor es Ernesto de la Cárcova (1866-1927), argentino. La obra: “Sin pan y sin trabajo”

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