El 28 de agosto de 1932 comenzó en Ecuador “la guerra de los cuatro días”. En las elecciones presidenciales, Neptali Bonifaz logró el triunfo. El partido gobernante, representante de las clases altas, maniobró en el Congreso y Bonifaz fue declaró incapacitado para asumir la presidencia. El motivo fue acusarlo de haber aceptado, en su juventud, la ciudadanía peruana.

Bonifaz decidió defender el triunfo electoral y, apoyado por sectores minoritarios del ejército y una gran mayoría de obreros, intentó asumir. Hubo una dura represión y la lucha se extendió por las calles durante cuatro días. Al fin de la batalla, Bonifaz quedó fuera de la política y ambos sectores declararon: “no hay vencedores ni vencidos”. Solamente dos mil personas muertas.

Guayasamin es un adolescente cuando presencia estos sucesos. En ellos muere su mejor amigo, otro adolescente, en una manifestación. Años después, convertido en un potente artista de denuncia social, intensamente preocupado por los problemas humanos, la violencia, la pobreza y la injusticia, pinta lo que ha visto en 1932, representándolo con su cuadro “Los niños muertos”, simbolizando con ellos a todos los inocentes que murieron inútilmente.

El pintor es Oswaldo Guayasamin (1919-1999), ecuatoriano. La obra: “Los niños muertos”.

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