Suzanne Valadon era modelo de pintores. Esto no es nada raro. Pero Suzanne fue la modelo de los más importantes pintores del siglo XIX y comienzos del XX. Ella es la mujer retratada en muchas obras maestras. Suele no parecer la misma. La mirada del artista la ha transformado. El artista la adapta a la necesidad del tema que trata. Pero siempre es ella la que está ahí

Es la mujer que baila en el cuadro de Renoir

Puvis de Chavannes la mira de otra forma

Toulouse Lautrec la sienta en una mesa y la transforma en una borracha.

Luego, Santiago Rusiñol la pinta en una optimista escena de interior

Modigliani decide emplearla como mujer entristecida.

Como en un cuento fantástico, Suzanne decide salir del cuadro. Toma los pinceles y, ahora, es ella la pintora.

“Dos mujeres desnudas” es uno de lo cuadros que pinta con bastante erotismo. Como en “Desnudo sobre un sofá rojo”.

En un tiempo, Suzanne Valadon no se llamó así. Su nombre era Marie-Clementine Valade. Su padre había sido un asesino, contó ella. Otro día, prefirió que su padre fuera un estafador y estuviera en la cárcel. Pero no le pareció tan interesante. De modo que su padre fue un hombre muy rico. Durante años, afirmó que la habían abandonado dentro de una cesta de ropa. Lo único cierto que se sabe de ella es el día en que nació y que su madre era costurera y prostituta. Aunque, es posible que la madre no fuera costurera ni prostituta. Lo único preciso es la partida de nacimiento: 23 de septiembre de 1865, en Bessines-sur-Gartempe, en Francia. Siempre que ese documento le corresponda.

Del pueblo, se escapó a los catorce años y se fue a París. Sobrevivió robando comida y sacando algún dinero de algunos hombres. Su cuerpo era muy atractivo. Parecía de más edad. La vieron y le ofrecieron trabajar como trapecista. Por supuesto que aceptó. Una noche, la vio Toulouse Lautrec y comenzó la historia de Suzanne Valadon.

La madre fue a buscarla a París y se quedó a vivir con ella. Suzanne se transformó en la modelo y amante de Toulouse Lautrec, que fue el que le hizo cambiar el nombre. El nuevo daba más el tono de Montmartre. Por supuesto, no fue Toulouse el único artista amante de Suzanne. Fueron muchos. De tanto estar con pintores, no solo se transformó en pintora sino que, además, tuvo un hijo pintor y muy famoso, Maurice Utrillo. Desde ya que Maurice nunca supo quién era su verdadero padre pero Suzanne se ingenió para que un ingeniero le diera el apellido.

Suzanne se casó, se separó y volvió a casarse con alguien mucho más joven. Siempre se mantuvo rodeada de pintores. Era común que estuviera con Picasso o Chagall. Eran sus amigos. Suzanne tuvo una vida bastante intensa. Seguramente, tenía muchas historias para contar. Por lo menos, ella misma se convirtió en una leyenda dentro de la historia del arte. Al final de sus días, dijo: “Renoir, Toulouse, Monet… eran unos verdaderos idiotas. Pero, no sé por qué, pienso todo el tiempo en ellos”.

La pintora es Suzanne Valadon (1867-1938), francesa. En la foto superior: Suzanne Valadon posando.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s