En el siglo VIII de nuestra era, un poeta y estudioso árabe, llamado Abdul Alharec, escribió un libro único, Kitah Al Azif (que en árabe significa: rumor de los insectos de la noche.Este rumor es provocado por demonios conocidos como djins y gules). Experto demonólogo, Abdul redactó las fórmulas para abrir las puertas de un universo paralelo habitado por seres malignos que luchan por destruir el mundo conocido. Teodoro Filetas, en el año 950, tradujo el libro al griego bizantino y lo denominó Necronomicón (reseña de la ley de los muertos). No ignoraba Filetas que Abdul Alharec se había vuelto loco y que la lectura del libro provoca la demencia y la muerte en todo aquel que lo hace. En el año 1050, la iglesia condenó el libro. En 1258, Olaus Wormius, que es posible fuera un monje dominico, halló en una gaazha (sitio donde se encuentran los libros que nadie lee pero no se destruyen por respeto a los autores) unos viejos manuscritos. Al iniciar la traducción al latín, Wormius fue asaltado por sueños horrendos en los que se le aparecían seres demoníacos. A pesar de todo, no se detuvo y continuó la traducción hasta completarla y quedar por completo convencido de que se trataba del libro secreto, el Necronomicón. Esta versión en latín es la única que perduró. Las versiones árabe y griega desaparecieron.

El libro consta de cuatro partes: (I) Referida a los Primigenios y el esplendor de los dioses. (II) Narra los sucesos del año de la muerte del temido Nyarlathotep. (III) Trata sobre rituales y secretos de la magia. (IV) Cuenta lo que refiere el Libro del Destino sobre lo que ha de ocurrir con la Sagrada Orden.

En la cita más famosa de este grimorio, se asevera: “Que no está muerto lo que yace eternamente, y con los eones extraños incluso la muerte puede morir“.

El libro ha sido buscado incesantemente en las librerías de todas partes del mundo por lectores de Lovecraft o Derlech y muchos otros que nunca los leyeron pero, con persistencia digna de obras más importantes, van detrás de todas las inexactitudes que se cuentan.  Todos ellos, con magnífica inocencia, han creído que el Necronomicón es un libro mágico, maldito y prohibido.

El Necronomicón es un libro ficticio ideado por H.P. Lovecraft, como parte de sus ficciones. En “Historia del Necronomicón”, Lovecraft narra la historia del poeta loco, Abdul Alahrec, de Olaus Wormius y todo lo demás. Lovecraft hizo menciones del libro en “Los horrores de Dunwich”, en donde decía que unos pocos ejemplares aún existían en la Universidad de Buenos Aires, en Harvard, en el Museo Británico y en Universidad de Miskatonik, de la ciudad de Arkham, en Massachusets (Miskatonik y Arkham son nombres inventados). El libro es nombrado en otros relatos del grupo Lovecraft y los lectores más sugestionables, y menos pensantes, llegaron a creer en su existencia real. Lovecraft dijo que los libros sobre magia y seres extraños de verdadera calidad son muy pocos y difíciles de encontrar. Pero que mucho más divertido que leer esos libros era inventar grimorios o libros mágicos. Es verdad lo que afirmaba Lovecraft. Por otra parte, a la gente le gusta más lo ficticio que lo real. Y siempre es más atractivo creer en lo que no existe que saber sobre lo que existe.

El escritor es Howard Philips Lovecraft (1890-1937), estadounidense.

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