Robert Mapplethorpe fue uno de los grandes fotógrafos del siglo XX. La mayoría de su obra, en blanco y negro, tiene como temas centrales a los retratos, las flores y la sexualidad, en sus diversas manifestaciones.

Nada de esto parece ser muy distinto a lo que hacen otros artistas. Pero a Mapplethorpe se le ocurrió dar un paso adelante en sus fotos sobre sexo. Tomó como modelos a actores pornográficos, a negros y homosexuales. Produjo fotos de gran calidad pero que resultaban chocantes para los sectores conservadores estadounidenses.

Mapplethorpe realizó una serie de fotos y las denominó “El momento perfecto”. Con un primer intento fallido, la exposición terminó realizándose en 1990, en el Centro de Arte Contemporáneo de Cincinatti, poco después de la muerte de Mapplethorpe. El resultado fue el procesamiento por obscenidad al director de la galería, Denis Barrie. Al fin del juicio, Barrie fue absuelto pero quedó reavivada la discusión sobre qué se entiende por obsceno en el arte.

La obscenidad define lo asqueroso, aborrecible, detestable, ofensivo, repulsivo. En términos legales, implica la presencia de imágenes, palabras o acciones que ofenden la moral pública.

Mucho antes de la exhibición de las obras de Mapplethorpe, en el Museo de Orsay, se expone “El origen delmundo”, obra del siglo XIX pintada por Courbet. La obra se mantuvo escondida, cubierta por otra, en las paredes de sus compradores privados. El psicoanalista Lacan, presuntamente un hombre de mente abierta, la compró, la llevó a su casa de campo y la cubrió con otra pintura. Un cuadro sobre otro cuadro, tapando lo “obsceno”. ¿Qué ocurrió en la moral pública para que la obra “obscena” hasta pasados los años 50 del siglo XX se convirtiera en una pieza de museo?

El erotismo (todo lo relacionado al sexo) es habitual en el arte. La pornografía (las imágenes que tienen como objetivo producir excitación sexual) no se considera dentro del arte. ¿Cuál es la línea que separa a uno y otro? ¿El objetivo de provocar la excitación? Bernini realiza una escultura de Santa Teresa cuando es atravesada por el dardo de un ángel. La expresión es de un orgasmo. Pero se trata de un “orgasmo místico”, encargado alrededor de 1650 por un cardenal. La obra se encuentra en la iglesia San María de la Victoria, en Roma.

Simón Vouet, en los años 1600, pinta el incesto de “Lot con sus hijas” y la obra ni se considera obscena ni pornográfica. Es decir, no ofende la moral pública ni produce excitación sexual. Esto es lo que debe suponerse ya que la pintura, como muchas otras del mismo tipo e incluso con idéntico tema adquiridas por mecenas privados o por la iglesia, fue exhibida durante siglos. Un padre manoseando a una hija desnuda no es algo que sea “obsceno”, al parecer.

El juicio contra Denis Barrie, acusado de exhibir obras obscenas, en 1990, mostró, como tantas otras veces, la doble moral pública. O, con más precisión: las dos caras de los moralistas. El mejor ejemplo, casi patético en este caso, es el del más que contradictorio (como es lógico, si se lo piensa) psicoanalista Lacan: él puso un cuadro ocultando otro cuadro. De este modo, evitó que se supiera que poseía “El origen del mundo”, de Courbet, y que miraba una “vagina obscena”. Versiones de esconder la tierra bajo la alfombra.

Y maneras del arte de ver lo común con bella crudeza y convertirlo en un “momento perfecto”.

Robert Mapplethorpe (1946-1989), estadounidense, fotógrafo de arte.

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