La Escuela de Atenas – Rafael Sanzio

En los Museos del Vaticano, sobre un muro, hay un famoso fresco de 7.70 metros de base y 5 metros de altura. La pintó Rafael Sanzio, que inició los bocetos en 1509 y terminó de ejecutarla en 1511. La obra es La escuela de Atenas y fue hecha a pedido de Julio II para decorar una de las habitaciones del Palacio Apostólico.

En el fresco están representados los mayores pensadores, científicos y matemáticos de la antigüedad. Entre los veinticuatro personajes, están: Aristóteles, Platón (pintado con el aspecto de Leonardo da Vinci); Heráclito (con la cara de Miguel Ángel), Anaximandro, Parménides, Pitágoras, Sócrates, Averroes, Alejandro Magno, Jenofonte, Ptolomeo y el propio Rafael, en el extremo derecho, representando al pintor Apeles.

Entre todos los personajes, hay uno que es el más interesante. La mujer de pie vestida de blanco que mira al espectador. Ella es Hipatia. O Margarita Lutti representando a Hipatia.

Margarita Lutti pasó a la historia del arte posando para Rafael en Retrato de una joven, más conocida como La Fornarina (Margarita era hija de un panadero; fornaio, en italiano) y la Donna velata. Se sabe poco  de ella y lo poco que se sabe es más especulación que verdad. Es seguro que era amante de Rafael. Tal vez, estuvieron muy enamorados y vivieron una intensa relación amorosa, a pesar de estar Rafael comprometido con la sobrina del cardenal Dovizi. Puede ser que ella fuera una prostituta de lujo.

Como fuera, algunas cosas son innegables: vivieron una intensa relación amorosa, ella se encerró en un convento cuatro meses después de la muerte del pintor y permaneció enclaustrada hasta que murió antes de los treinta años.

Y, por supuesto, Margarita fue su modelo preferida. Ella también es la modelo en Virgen de la silla, Madonna de Foligo, El éxtasis de Santa Cecilia, El triunfo de Galatea y algunas más.

Margarita puso su belleza al rostro de Hipatia de Alejandría, una mujer demasiado inteligente y sabia que supo cómo destacarse en un mundo de hombres y dominado por el dogma de la iglesia católica. Cirilo, obispo de Alejandría, consideró que era una mujer peligrosa para la iglesia, así que ordenó su asesinato. Cumplieron su orden, no sin antes humillarla cuanto pudieron. Cirilo se quedó tranquilo y en Roma, a pesar de las denuncias de asesinato, miraron para otro lado. En definitiva, Cirilo había defendido los intereses de la iglesia.

Nada es más peligroso para el orden establecido que alguien diferente al resto. Sobre todo, si es inteligente y capaz de enfrentarlo con argumentos sólidos. Y mucho más peligroso si se trata de una mujer.

Lo que resulta curioso es que Rafael, siendo el novio de la sobrina de un obispo, la incorporara a su pintura. Y más curioso que el Papa aceptara que Hipatia, asesinada por la iglesia, estuviera en los aposentos papales. Puede entenderse como una reivindicación de la figura de Hipatia. O la de ponerla en una pared como trofeo, igual que a una cabeza de ciervo.