Gordo o Gordito Arbuckle

Roscoe Conkling Arbuckle, más conocido como el Gordo Arbuckle decidió celebrar ser el primer artista de Hollywood en firmar un contrato por un millón de dólares. El Gordo reservó varios cuartos en un hotel y reunió a unos cuantos amigos. Les aseguró que habría mucha droga y alcohol, a pesar de la ley seca.

El Gordo era un actor del cine mudo, tan famoso como Chaplin o Buster Keaton. Con el nuevo contrato pasaba a ser el actor mejor pagado de su tiempo. Un millón de dólares al año era una cifra enorme en esos años.

Una de las invitadas era una actriz buscando oportunidades, Virginia Rappe. Ella se emborrachó y fue al baño a vomitar. Ahí la encontró el Gordo. La llevó a su cuarto. Empezó a manosearla y, como no la pudo penetrar porque era impotente, le metió en la vagina una botella de coca cola. Le perforó la vejiga. Virginia murió a los pocos días y se produjo un escándalo.

Hubo dos juicios nulos y en el tercero, el Gordo fue declarado inocente. En definitiva, Virginia era una ramera, se había hecho un aborto, era drogadicta y alcohólica. De todas maneras, la carrera del Gordo quedó en ruinas. Unos diez años después, el Gordo se murió y aparecieron los historiadores del cine hablando de «La tragedia del Gordo Arbuckle». Según ellos, fue una víctima. Su carrera se arruinó por culpa de una prostituta y de la amiga de la prostituta, que lo denunció.

Lo cierto es que Victoria Rappe, una chica de 26 años, murió porque un gordo impotente la violó con una botella de coca cola y le destrozó la vejiga y los intestinos. Nadie habla de «La tragedia de Victoria Rappe». Ni la toman en cuenta. El que interesa es el Gordo Arbuckle. Un artista.

Williams Burroughs con su pistola

Williams Burroughs, drogado como siempre, quiso emular a Guillermo Tell y le puso un vaso en la cabeza a Joan, su esposa. Le erró al vaso y le pegó el tiro en medio de la frente. Como estaban en México, quedó libre en dos semanas. Muerte accidental.  Volvió a Estados Unidos y se dedicó a tener sexo con Allen Ginsberg y se convirtió en ídolo de la generación beat.

Hasta el día de hoy, estudiantes de literatura y sus profesores van en peregrinación al departamento del asesinato. Se paran frente a la puerta mientras el profesor explica que gracias a este hecho Burroughs, hasta ese momento un escritor mediocre y desconocido, se convirtió en un escritor notable (así lo aseguran sus admiradores). Burroughs, un artista.

Carlo Gesualdo

Carlo Gesualdo fue uno de los grandes compositores italianos del Renacimiento. Se casó con María de Ávalos, hija del duque de Pescara y  una mujer muy hermosa, según dicen. A los pocos años de estar casada, María se aburrió del marido y le fue infiel con el duque de Andria, hombre casado y, al parecer, muy atractivo para las mujeres.

Carlo se enteró de la infidelidad, que se llevaba a cabo en su propio palacio. Tuvo paciencia, esperó el momento adecuado y entró al dormitorio con una cuchilla y una pistola. Los amantes estaban en pleno acto sexual.  A su mujer le clavó decenas de cuchilladas y la descuartizó, lo que no es una manera de decir, sino lo que hizo. Al amante, después de hacerle ver el crimen y de humillarlo, le destrozó la cabeza de un tiro. Quedó libre de toda culpa. Gesualdo, un artista.

Parece que la gente disculpa a los artistas  lo que no disculpa a un carpintero.

Debe ser así porque al hijo de un carpintero, un tipo que no le hizo mal a nadie, lo clavaron en una cruz.